Oriol Solé

II

R53

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Oriol Solé: Guitarra, bajo, sintetizadores, voz y programaciones.

Grabación y producción: Oriol Solé en Lazy Studios, Igualada.

Mezcla: Oriol Solé y Toni Sistaré en Lazy Studios, Igualada.

Máster: Víctor García en Ultramarinos, Barcelona.

Artwork: Emilio Adarve y Oriol Solé.

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II

Oriol Solé (Alado Sincera, Ghandi Rules OK) publica ‘II’, su segundo álbum de estudio. Un disco doble que, pese a su austeridad enunciativa, presenta cuatro movimientos (nueve piezas en total) de sensibilidad y riesgo inauditos. Oriol Solé profundiza con valentía en el discurso que inició el año 2014 con ‘Cadells’, su debut.

Partiendo del estudio del sonido (un elemento amusical), en ‘II’ Solé articula un discurso musical para hacer uso poético de él. Los recursos sonoros utilizados han sido extraídos de elementos orgánicos y en proceso de deterioro. En gran parte, se trata de grabaciones de campo capturadas durante los largos períodos que el artista de Igualada pasa en la Irlanda rural. Así, el sonido de los pasos en caminatas por los paisajes del país es un ingrediente clave, que Solé convierte en las pulsiones irregulares y crepitantes sobre las que basculará la armonía. Este componente percusivo aparece en cada uno de los temas y siempre con una misma intención: Ser el organizador base, la herramienta primera. Porque todo aquello musical ha estado grabado y procesado (a menudo hasta hacerlo irreconocible) partiendo de la captura inicial de los sonidos.

Si decimos que el material orgánico convive con la intencionalidad compositiva de Solé, será a partir de esta interferencia cuando surgirá el discurso melódico, por muy sutil y abstracto que parezca. El músico está al servicio de la narrativa primigenia, accidental y aleatoria que predetermina el medio: Es el sonido el que definirá la personalidad musical de la obra. Su trabajo consiste, en este caso, en acotar el material recopilado sin dejar de respetar las aristas, ángulos y formas de cada instante original. Así, la obra resultante contiene un gran poder evocador, perturbador es la palabra: Punto a punto, lentamente, Solé acaba por esbozar aquello indefinidamente bello. Estamos ante el zoom preciso y inquietante con que se disecciona un gesto.

Radical pero melódico, ‘II’ está formado por una estructura cuaternaria que avanza sigilosamente, que huye de la forma clásica de canción y que propone una paradoja armónica: Los referentes, las tensiones que acomodan la melodía, se diluyen y confunden con el sonido estático, mientras las repeticiones mantienen al oyente en alerta. La incertidumbre es el sherpa de este disco, una incertidumbre que se acentúa gracias a la lírica sugerente de Solé. Con ella, el artista parece advertir que todo aquello que nos rodea y persiste con sensación de estabilidad no es más que un equilibrio frágil y provisional con apariencia de orden. Efectivamente, si las cosas que identificamos y reconocemos no son nunca definitivas porque tienden al deterioro (y regresan a la indefinición, ulterior re-definición, etc), este disco es una celebración de ello: Una oda a lo efímero.