Carles Viarnès

Schematismus

R54

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Grabado y producido con Oriol Solé y Toni Sistaré en Ca n'Estruc, Montserrat.

Mezclado con Oriol Solé y Toni Sistaré en Lazy Studio, Igualada.

Masterizado por Javier Ortiz en Brazil, Madrid.

Artwork: Oriol Solé y Toni Sistaré.

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Schematismus

La música es, antes que nada, una organización de sonidos, como la pintura es una combinación de formas y colores. Pero para existir, la música necesita la existencia del silencio, como la poesía – que es a su vez otra forma de música, pues son palabras que suenan – necesita de la hoja en blanco. Ocurre, pues, que al hablar de música solemos olvidar en muchas ocasiones que el silencio debe estar ahí, ese vacío sagrado en el que nada suena pero del que debe emanar el sonido de manera inesperada, primordial, como si cada nota musical, que es una forma de energía, se apareciera como un big bang en el vacío. Hay música que intenta llenar el silencio, y por eso hay formas de composición que se vuelven densas, complejas, interminables, pero existe otra clase de música que aspira a ser silencio, a volver al origen, a existir sólo durante un tiempo breve, casi avergonzándose de manchar con su resonancia – por muy impresionista que sea, por mucho que suspire por Debussy – la pureza de la quietud absoluta. Schematismus, el segundo álbum de Carles Viarnès, es esa clase de música.

Decimos ‘segundo’, y no tercero, porque Schematismus evoluciona a partir de donde se quedó Urban Tactus (2012), un debut íntimo y sorprendente de piano contemporáneo con leves subrayados de vientos y electrónica, y se desvía de la instrumentación polifónica que, junto a Pep Massana, le sirvió para recomponer El Llibre Vermell de Montserrat (2013), una versión audaz, a la vez que altamente respetuosa, del principal tesoro de la música medieval catalana. Schematismus, como su título indica, es un disco de formas emergentes y puras, que evolucionan lo justo para ser y, acto seguido, desaparecer. No es un trabajo abstracto sino un trabajo esencial: sólo con el piano, y partiendo del silencio, las catorce piezas del álbum intentan encontrar una forma pura y perfecta, cuanto más mínima mejor, y una vez dicho todo – que es mucho, aunque parezca nada –, contraerse en sí mismas para regresar al origen. Al cabo de un minuto y medio, o de tres, pero nunca más de esa unidad de medida temporal, queda vibrando un aire lejano, perfumado de minimalismo, lirismo y cierta religiosidad.

En Urban Tactus, Carles Viarnès se integró con sabiduría y sensibilidad en la escena europea de piano contemporáneo, pop y tonal, que lideraban compositores como Max Richter, Ólafur Arnalds o Nils Frahm, pero Schematismus aspira a un perfección mayor, a una poesía sagrada; quiere estar allí donde maestros como Arvo Pärt encontraron momentos inolvidables como ‘Für Alina’: en la casi inexistencia de la música, en la reducción máxima de las notas, en el límite más tenue entre el sonido y el silencio.

Javier Blánquez, periodista musical.